La conducta de los niños. Como la aprenden
y como modificarla.
El ser humano nace con unos rasgos de
personalidad específicos, pero esto no es lo que determina su modo de actuar.
Desde una edad muy temprana las personas aprenden distintas formas
de comportarse. Sólo hay que observar como los bebés son capaces de usar
una sonrisa o un llanto para conseguir un tipo de atención determinado. Esto lo
hacen porque han aprendido a través de sucesivas experiencias que con una
conducta u otra logran respuestas concretas en los adultos.
¿Cómo se aprenden las conductas?
Condicionamiento.
Los niños y niñas aprenden conductas por condicionamiento cuando asocian dicha
conducta a una respuesta o estimulo determinado. Por ejemplo el niño que tiene
una rabieta y recibe atención, asocia la rabieta a la atención recibida. De
esta forma ha aprendido un tipo de conducta para lograr una respuesta.
Modelo. El
modelo, es la forma de aprender conductas más complejas o elaboradas,
aquellos comportamientos basados en varias secuencias de acción. Se trata de
aproximaciones sucesivas a un comportamiento determinado. Veamos un ejemplo: el
adolescente que miente para evitar un castigo. Esta conducta es más compleja
que un simple llanto o rabieta, lleva consigo varias acciones, como el realizar
una acción no deseada, la reflexión para elaborar una mentira, el momento en el
que se cuenta esta mentira, la forma de mantenerla o buscar encubrimiento. Para
aprender esta conducta el adolescente aprende primero a mentir cuando ha hecho
algo no deseado, si esa mentira le funciona para evitar una riña o castigo,
seguirá usando la mentira, mas adelante ira elaborando poco a poco toda la
secuencia de acciones que engloban este comportamiento.
Imitación. Los
niños y niñas, aprenden imitando la conducta de los adultos significativos para
ellos. Aprenden más de lo que ven, que de lo que les dice. Los pequeños ven
nuestro modo de actuar e imitan nuestro tipo de conducta.
Los niños
y niñas por lo tanto realizan una serie de conductas que han ido
aprendiendo y que definen su modo de actuar. Estos comportamientos
pueden ser adecuados o inadecuados, depende de la experiencia previa de los
pequeños.
En muchas
ocasiones como adultos nos desesperamos cuando los más pequeños efectúan
conductas no deseadas o no adecuadas en un momento determinado. Pero
debemos saber que del mismo modo que se aprende una conducta no
deseada se puede desaprender, y del mismo modo también se puede aprender una
conducta deseada.
Para esto
usamos las técnicas de modificación de conducta que se basan en los
principios generales de aprendizaje. Veamos algunas de ellas.
ALGUNAS TÉCNICAS DE MODIFICACIÓN DE
CONDUCTA
Estas
técnicas se emplean para conseguir que el niño desaprenda hábitos ya adquiridos
o hábitos nuevos. Todo aprendizaje de conducta es un proceso que lleva su
tiempo. Debemos mantener la calma, ir aplicando las técnicas y poco a poco ir
observando los progresos.
En caso de
conductas severas (aquellas que salen de lo común), muy persistentes (aquellas
que no logramos cambiar), y con una excesiva agresividad, debemos acudir a un
profesional y que sea este el que aplique la técnica más adecuada.
1. Retirada de atención.
¿Para qué sirve?
Esta técnica
sirve para controlar las rabietas y llantos de los niños y niñas. Los pequeños
aprenden que con esta manifestación de conducta reciben cierta atención o
satisfacen ciertas demandas del adulto.
Veamos un
ejemplo:
Pablo quiere
llevarse un juguete al cole, y su madre le ha dicho ya que no puede, que lo
deje en casa para jugar cuando llegue. Pablo insiste y ante la negativa de su
madre, se tira al suelo y se pone a llorar, su madre se acerca a él y le presta
más atención, le riñe, trata de convencerle, etc. Pablo aumenta sus lloros y al
final su mamá consiente en que se lleve el juguete al cole. Con esto Pablo ha
aprendido dos cosas, que con la rabieta consigue atención, su madre está
pendiente de él y consigue también llevar el juguete al cole que es lo que
quería. De este modo asimila que con la rabieta ocurren estas cosas. Que
cualquier deseo suyo si va acompañado de rabietas, recibe una atención mucho
mayor y consigue antes sus objetivos.
¿En qué
consiste la técnica de retirada de atención?
Consiste en
retirar automáticamente la atención al niño ante este tipo de conductas.
Se le enseña al niño que efectuando peticiones de modo inadecuado no va a
conseguir nada.
¿Cómo
hacerlo?
Identifica
que la conducta del niño se produce por demanda de atención.
Si es así,
se retira toda atención inmediatamente. Como si la conducta no estuviera
ocurriendo. Se evita cualquier mirada, palabra o gesto de atención al pequeño.
Si es posible mantén cierta distancia con el pequeño.
No le digas
nada, ni siquiera una riña o reproche.
Cuando la
conducta empiece a bajar de tono, el niño comience a calmarse, presta atención
progresivamente y explícale lo sucedido. Hay que tener en cuenta que lo que le
queremos transmitir es si lo pides de la manera adecuada puedes conseguir las
cosas.
Tenemos que
tener cuidado con esto, ya que no debemos transmitir el siguiente mensaje “te
has portado mal, eres malo y te desprecio y no te hago caso”. Ambos mensajes
son muy distintos.
2. Tiempo fuera.
¿Para qué
sirve?
Es una
técnica que se asemeja a la anterior. Se utiliza cuando el niño y/o niña hace
alguna travesura o conducta indeseada. Como golpear a un amiguito o hermano,
descolocar los juguetes, tirar cosas al suelo.
El objetivo
de esta técnica es conseguir parar la conducta antes de que este fuera de
control. Para ello se utiliza la reflexión y se evitan los refuerzos que
aumenten la intensidad del comportamiento.
Veamos un
ejemplo:
Alberto está
jugando con unos amiguitos, se pone nervioso y comienza a tirar los juguetes.
Su papá le riñe, pero sus amiguitos se ríen, esto refuerza su conducta. Alberto
se pone más nervioso y comienza a golpear a sus amiguitos. Está aprendiendo una
secuencia de conducta. El niño tiene que aprender a controlar esta conducta y
pararla, darse cuenta que no es una conducta adecuada ya que puede molestar a
otros.
¿Cómo
hacerlo?
Consiste en
retirar al niño y/o niña de la situación en la que se está
descontrolando. Se le lleva a otro lugar adecuado para pensar, donde no
haya estímulos que refuercen su conducta.
En el
momento en el que el pequeño se descontrola, se le lleva un “tiempo fuera” a un
lugar para pensar.
No le
amenaces, no le digas como sigas así te llevo a tu habitación a pensar. En el
momento de forma inmediata, coges al niño sin alterarte y con calma y le llevas
al espacio escogido para el tiempo fuera.
Le explicas
con calma, estás haciendo cosas que pueden molestar a los demás, vamos a pensar
en lo que has hecho. El sitio escogido tiene que ser un sitio tranquilo, no es
un sitio hostil o de castigo.
No uses
reproches o desprecios, no le digas “eres malo y te voy a castigar…” “me tienes
harto….”
El tiempo
fuera debe ser corto, con unos minutos basta, no excedas nunca los 15 minutos.
Simplemente espera a que el niño o niña se calme y cuando esto ocurra habla con
él sobre su conducta.
3. Economía de fichas.
¿Para qué sirve?
Esta técnica
sirve para ir reforzando positivamente secuencias de conductas. Permite enseñar
una o varias o conductas, alterar la frecuencia de determinadas conductas y
eliminar conductas inapropiadas. Además puede usarse para conductas de una sola
persona o grupos de personas.
Esta técnica
consiste en entregar un reforzador “ficha” (puede ser puntos, pegatinas, etc.),
cada vez que el niño o niña hace una conducta deseada. Se lleva el control de
las fichas y cuando se consigue un número determinado (concretado con
antelación), por ejemplo 10 fichas, se obtiene una recompensa.
Veamos un
ejemplo:
Los papás de
Marta de 8 años, quieren que aprenda a ordenar su cuarto, para ello ponen las
siguientes tareas: llevar la ropa sucia a la lavadora, guardar los juguetes y
cuentos, preparar la ropa para el día siguiente.
Para ello
haremos economía de fichas, cada vez que Marta realice alguna de estas tareas
le daremos una pegatina por valor de 2 puntos. Haremos una lista con las cosas
por las que puede intercambiar los puntos:
-Diez
minutos más de juego (4 puntos)
-Media hora
para ver todos juntos la tele (6 puntos)
-Postre
preferido al día siguiente (4 puntos)
-Cena
preferida el fin de semana (6 puntos)
-Media hora
de juego, escogido por ella, en el que participemos todos (8 puntos)
¿Cómo
hacerlo?
Explica
claramente al niño o niños en qué consiste la economía de fichas.
Elije fichas
adecuadas, que puedan verse, tocarse, que no den lugar a confusión.
Establece el
número de fichas que consigue con cada conducta deseada, así como cuales son
estas conductas.
Escoge un
lugar donde colocar las fichas que vaya obteniendo para que tenga un control de
sus logros. En ese mismo lugar colocas la lista de recompensas.
Establece la
lista de recompensas con ellos. Estas deben ser reforzadores preferiblemente no
materiales. Cosas que le gusten al niño y en las que podamos participar todos.
Cuando el
pequeño quiera intercambiar sus fichas, debemos hacerlo con él.
Por Celia
Rodriguez Ruiz.




